Tomé lentamente, uno a uno los sentimientos y los descargué
bajo la lluvia torrencial de aquellos días.
Sentía que se quedaba vacía mi alma,
y las lágrimas se hicieron partícipe
Estaba desnuda mi alma,
la lluvia en vez de mojar
sentía que me quemaba
pero cada vez más se vaciaba mi pecho.
Yo estaba envuelta entre telas que yo misma tejí,
yo estaba encerrada entre muros que no me dejaron mirar,
yo estaba
y tal vez aún,
pero hoy es diferente.
Hoy la lluvia suena tranquila
y mi alma la lleno de alegrías
por ahí dicen que para llenarse uno de paz
primero debe vaciar todo lo negativo que hay en el alma
y estoy vacía
dispuesta de nuevo a empezar.
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