lunes, 24 de octubre de 2016

Retazos de una historia de desamor

Esa tarde me pareció la más oscura, aunque el sol aún
no había acabado de esconderse
Era oscura, porque había perdido una oportunidad más,
Fue oscura, porque las calles que se mostraban ante mí, parecían
tener su par de ojos en cada esquina cambiando de colores,
haciendo pasar; haciendo detener... Y por supuesto que me había detenido a mí.

Me despedí, aunque no era un "para siempre" porque le dejé en claro que podía contar
conmigo, como su más ferviente amiga... pero, no
sabía si de ahora en adelante me iba a necesitar.

Me parecía demasiado patético haberlo lanzado a los brazos de la que
podría llamar "mi enemiga"; creo que era una designación incorrecta. Yo no sentía odio hacia ella,
porque era ella quien podía hacerlo feliz. No yo. Y a mi me importaba que fuera feliz
(aunque sonara a frase de cliché)

Allí, sentada en esas escaleras, contemplando cómo por fin el sol se iba escondiendo, pensé en todo lo que dije en ese carro, a las tres de la tarde, cerca de esa plaza llena de palomas y a un costado del refugio de las almas inundadas en pecado;
Todo,
Absolutamente todo lo que le había demostrado en los años que lo conocí los había de alguna forma desechado en ese momento.
De repente sentí un arrepentimiento profundo y una lagrima escapó.
Duele verte alejada de la persona que quieres. Y a veces el egoísmo nos consume.
A mí me había consumido en ese instante; me hizo cenizas que flotaron con la brisa de un noviembre lánguido,
por los rincones de esa ciudad, donde habían retazos de mi vida y de su vida, y que había desechado, sólo para verlo feliz.

No habían más dudas, Él iba a buscar los brazos de su amor pasado.
Del único amor que conoció y que le hizo tanto daño.

Y yo... debía olvidar, debía sanarme para poder ofrecerle una
bienvenida merecida a aquél que con amor llegara a mí... no hay nada
más decepcionante que enamorarse de alguien que ya tiene
su corazón ocupado, como hasta entonces me pasaba a mí.

jueves, 20 de octubre de 2016

Volteo de página

Ya era tiempo de escribir.
Estoy intentando reencontrarme conmigo misma.
Esa niña tierna y feliz que alguna vez existió en mi, se que aun sigue aquí… aunque escondida.
Y no es para menos. Sigo escondida por tantos miedos y situaciones que me obligaron a de alguna forma protegerme de las lanzas que tiran en la calle, sobre todo de aquellos a quienes amamos.
Ayer fue un primer paso. Ayer por fin pude decir todo lo que quería decir, y terminar siendo lo que debimos ser desde un principio: amigos.
Ayer dijo te quiero... pero…
Ayer dijo me gustas mucho… pero…
La vida da muchas vueltas, hoy toca voltear esta página y con certeza sabré que estoy haciendo lo correcto, porque las historias de amor no necesariamente son perfectas cuando terminan “viviendo juntos y felices por siempre”. A veces estas historias son aún mas hermosas cuando se deja de lado la inmadurez y la presión, y simplemente se busca ser feliz con su sola compañía.

Posd: Te quiero. Sin peros.

martes, 18 de octubre de 2016

Del frío y sus injerencias en mi ser

Cómo pasa el tiempo, con sus inviernos corriendo
con el sol desvaneciéndose entre las nubes lejanas.
Así te siento.
Como este atardecer que se escurre ante mis ojos,
haciéndome entender entre charcos de incertidumbre, que ni la lluvia,
ni el sol me devolverán los momentos.
Hoy me hallo entre este invierno, frío, oscuro.
Envuelta en soledades que me quebrantan.
Me buscaba la soledad y me encontró,
mirándome a mí misma frente al mar.
Me buscó la soledad y me halló
yo no intenté esconderme,
se que con ansias ella me buscaba.
La luna canta en mis oídos melodías nostálgicas,
con cierto color a esperanza,
y es que... después de miles de lluvias,
inviernos y sombras,
siempre,
siempre hay un rayo de sol
que todo lo frío acaba.
Le di mi mirada más pura
Le di mis deseos
Le di mis "te quieros"
También alcancé a darle algunos de mis sueños
Cuando obtuvo todo lo que parecía que quería,
sólo se fue.

Es válido

Es válido llorar una que otra tristeza,
o todas las tristezas si eso calma.
Es válido tirar la toalla con la promesa de no dejarla allí a su suerte.
Hay derecho de no hablar con nadie, si uno se siente vacío, si uno no se siente bien.
Tampoco está mal dejarse tumbar en la cama
cuando un día soleado pasa azul por la ventana.

Lo que no es válido, es quedarse allí,
abandonándose a uno mismo
Ni es correcto sentarse de por vida a darse golpes de pecho,
pensando "si lo hubiese hecho así, tal vez..."

Nunca será válido olvidar nuestros sueños
porque después de la tormenta viene la calma,
aunque la tormenta parezca un huracán que nos devora el alma.