Aquí estoy de nuevo, juntando hilos, cavando huecos,
bordando tristezas en el papel, mojando mis dedos con la última lagrimilla que
cayó al comprender que un te quiero no se obliga a decir… que no se obliga a
sentir. Mentí yo. Mentí yo al decir te quiero: porque te amo.
Aquí estoy yo de nuevo. Rehaciendo mis ganas de vida,
haciendo entender a la del espejo que es ella quien vale más que él. Que él no
vale la pena. Que las cosas pasan por algo. Que el tiempo sanará las heridas. Y
todas aquellas frases que nos decimos para resignarnos a la mala suerte que nos
toca.
Aquí estoy de nuevo: cocinando su arroz favorito, escuchando
su música, imaginando que le canto una canción, inventando su forma de mirarme
en el brillo del foco colgado en mi habitación… que nunca se me olvidó.
Aquí estoy yo recibiendo el frío del invierno sin su calor,
recordando las noches donde todo parecía amor, donde todo parecía… parecía que
había amor.Aquí estoy de nuevo, juntando hilos, cavando huecos,
bordando tristezas en el papel, mojando mis dedos con la última lagrimilla que
cayó al comprender que un te quiero no se obliga a decir… que no se obliga a
sentir. Mentí yo. Mentí yo al decir te quiero: porque te amo.
Aquí estoy yo de nuevo. Rehaciendo mis ganas de vida,
haciendo entender a la del espejo que es ella quien vale más que él. Que él no
vale la pena. Que las cosas pasan por algo. Que el tiempo sanará las heridas. Y
todas aquellas frases que nos decimos para resignarnos a la mala suerte que nos
toca.
Aquí estoy de nuevo: cocinando su arroz favorito, escuchando
su música, imaginando que le canto una canción, inventando su forma de mirarme
en el brillo del foco colgado en mi habitación… que nunca se me olvidó.
Aquí estoy yo recibiendo el frío del invierno sin su calor,
recordando las noches donde todo parecía amor, donde todo parecía… parecía que
había amor.
Escrito año 2013