Uno tiene derecho a ser respetado,a escuchar críticas desde palabras que edifiquen y no que pretendan hundir nuestra dignidad.
Uno tiene derecho a ser amado,
o querido, por una persona que demuestre con hechos. Las palabras se las lleva el viento.
Uno tiene derecho a rendirse,
porque es que a veces uno está cansado, y sabemos que con cansancio nada sale bien,
uno tiene derecho a rendirse tal vez,
porque de tanto que uno ha entregado,
se mira uno entonces las manos y ve que están vacías
que ya no hay más que dar,
que todo lo dio, que todo lo entregó...
Uno se puede rendir
y no es pecado,
para dejar de pensar en el otro
para entonces volverse a mirar...
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