Querida luna:
¿Recuerdas el día en que te escribí solitaria y
casi sin vida?
¿Recuerdas la noche en que brillabas y mis ojos te miraban
tristes y mi cuerpo temblaba de frío?
Te cuento que ya pasó...
Que el pasado se aleja poco a poco de mi,
Que todo vuelve a sonreír, a florecer, como dicen
por ahí...
¡Ay luna!
Ya no te escribo solitaria ni sin vida, ni con ojos
tristes ni con frío en el corazón.
Resulta que ha llegado a mi vida alguien que cambió
mi modo de verte allí colgando en el cielo.
Dice que tu eres feliz mostrando tu belleza a los
ojos que te quieren ver.
Dice que no tienes frío, que el sol te abraza con
su calor.
Dice que tienes muchos amigos que brillan junto a ti.
Dice que me parezco a ti, porque como tu: lleno su vida de luz que era tan oscura como esta noche...

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