Hasta ahora entiendo de las mariposas que pintan en el
estómago, haciéndote alejar de razones, de un ¿por qué no?, de un ciego
sentido, de un oído sordo.
Hasta ahora entiendo.
Veo como se van dando de un
momento a otro, cambios en mí que la verdad no esperaba. ¡Es extraño saber que
un viaje lo puede cambiar todo! Es extraño tener certeza de que saludarte no es
lo mismo a hablarte de frente, que las conversaciones sin tiempo se extenderían
mucho más allá de lo que creemos.
He ahí el placer de tenerte a mi lado.
Mirarte ayer era tan normal como caminar rápido para tomar el bus en las
mañanas, mirarte hoy… no me lo explico. Tiene cierto misterio que termina en
carcajadas y el incómodo silencio que por “ese algo” trazamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario