No miento, aun no sé qué voy a
hacer con esto que me hiciste un día sentir, pero también es válido entender
que solo vivimos una vida y no es exactamente para desperdiciarla en una
oportunidad más. Después de tanto tiempo, separados, creo que la gente se
acostumbra. A mí me tocó hacerlo en una época en que las lágrimas no fueron
solución para volver a intentarlo. Perdón. Aquel tiempo sin querer te hice
sentir atrapado en una jaula con obligaciones a cambiar. Pero esta vez quien ha
cambiado, he sido yo. Cambio el “amor” que crees sentir, por la incertidumbre
de creer que alguien alguna vez me pueda amar. Cambio las promesas que nos
unieron, por las miles de soledades que enfrentaré de ahora en adelante.
Intentaré y podré hacerlo si tú me
dejas olvidarte. Sin hablarte, sin verte, sin sentir que estás ahí para mí
cuando en un arranque te mande señales de que te necesito. Sé que podremos
hacerlo. Entonces cuando vuelva a encontrarte en esos angostos caminos que nos
obligan a mirarnos podremos estrecharnos las manos, sabremos en ese instante
que mi decisión fue para bien. Que nunca quisimos hacernos daño, pero es
imposible no sentirlo cuando me quieres y no quiero, cuando quiero y no
quieres, o en este caso: cuando queremos y no se puede, porque nuestros mundos
son paralelos, porque en ningún punto estamos de acuerdo. Porque la vida es así
de injusta.
Lamento todo este tiempo en que te
di ilusiones. Todo el pasado quedará atrás… Ahora sólo sé feliz. Porque yo lo
seré sin ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario