miércoles, 25 de septiembre de 2013

Usted

Podría usted mirar docientos atardeceres sobre el mar infinito
y ni así sabría la suerte que siento al verlo sonreír.
Ya se que había dicho que nunca le volvería a escribir,
Pero resulta que cuando duerme el amor con pesadillas o con dulces sueños, tarde o temprano vuelve a despertar.
Asi me pasa de verdad. Con usted. Aunque no quiera que le llame de usted. Disculpe si vengo a interrumpir su intento de felicidad. Pero no es secreto que usted y yo tenemos unas cuantas cuentas que arreglar
Todavía no recuerdo el instante en que se despidió de mi.
Creo que no existe ese momento.
Algún día aprendí que cuando uno no dice adiós es porque no se quiere ir

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